Cuando pequeña crecí en una parcela lejos de la civilización con mi amigo imaginario y muchos animales. Es por esto que debo atribuir una enorme imaginación a mi personalidad, el problema es que tiene una desviación típica demasiado elevada para los gustos más racionales y exquisitos... Ah, además debo aclarar que me las pico a intelectual. También admito que, por determinación de mi madre tengo una mente torcida y siniestra, puesto que tengo la, no muy poco utilizada, capacidad de manejar a las personas y, por consiguiente, las situaciones.
Lo más predominante en mí, o era hasta hace un par de meses, era mi orgullo, puesto que sin él sería más desvalida de lo que soy. Me intereso en las personas, más que lo físico (aunque me guío bastante por eso) en lo intelectual y su forma de expresarse.
Mi madre me tuvo muy jóven, apenas entró a la universidad. Por lo tanto después del jardín, me iba a buscar y nos teníamos que ir el resto de la tarde al campus oriente de la universidad católica. Ahí perseguía palomas, me regaloneaban las tías del quiosco, pintaba mientras mi madre estudiaba o participaba en una charla política. Mis padres se separaron antes de que yo naciera, pero nunca tuvieron problemas de convivencia... de todas formas nunca los vi juntos, salvo los 5 minutos cuando me iba a buscar mi padre. No tengo buena memoria, y con la imaginación que tengo, tiendo a cambiar todo lo que recuerdo; sin embargo recuerdo tardes donde mi padre no llegaba a buscarme y siento haberme sentido culpable... ¿de qué? no lo tenía claro, pero si no me iba a buscar era porque no me quería ver... simple, no?.
Luego, mi mamá el padre de mis hermanos, y nos vinimos a vivir al centro de Santiago. Aquí nacieron mis hermanos y yo estaba tocando el cielo, ¡no podía creerlo! dos hermanos en 2 cortos años. Siempre había sido mi sueño, el poder jugar con alguien, de poder divertirnos, de dormir en la misma pieza, de tener secretos juntos, etc. Y ahora iba a tener 2 hermanos. Los bañé, les cambié los pañales, jugué a la muñeca con ellos, les pegué, me puse celosa.. todo era normal en nuestra vida, hasta que un día escucho un golpe que me despertó seguido por un llanto. Por alguna extraña razón que no tengo recuerdo 'aparecí' a los pies de mi escalera gritándole a mi madre porque mi hermano se había caído y no dejaba de llorar.
La siguiente semana mi hermano estuvo en el hospital El Salvador internado por fractura de cráneo.
La vida continúa y me cambian de colegio en 4to básico. Soy tímida, muy tímida... y apenas me cambiaron mi madre me 'obliga' a devolverme del colegio a la casa sola. Lloré todo ese año. No quería irme sola, tenía miedo, aún no encajaba bien en el curso, no tenía grandes personas como amistades, y siempre... pero siempre, pienso en lo peor que puede pasar. Lamentablemente mi madre no cayó bajo mis lágrimas de cocodrilo y algunas de verdad así que aprendí a irme sola (eran 3 estaciones de metro, ahora no le veo ningún logro) pero sentí que fue un gran paso.
Seguí en ese colegio, comencé a tener amigos, comencé a conocer más gente al final que no me llevaba mal con nadie del curso. Obviamente habían algunos encontrones de vez en cuando y peleas y chismes como en todos lados, pero fuera de eso.. si te pasaba algo los 30 restantes del curso estaban pendientes de ti, apoyandote. Los extraño.Mi enseñanza media fue muy buena, no tengo nada que quejarme. Nos ocurrieron muchas cosas como curso, algunos maduraban a distinta velocidad y otros maduraban de distinta forma pero siempre había un momento en que volvíamos a ser el 7mo básico que hacía payadas y conquistaba a los profes para que nos dejara salir antes a la fila del casino o para alcanzar LA mesa de pin-pon (sí era una en todo el colegio) para el recreo.
Al final de tercero medio me ocurrió algo increíble... que prefiero guardar para nosotras.
En 4to medio es un año oscuro, no recuerdo mucho porque tengo la virtud de olvidar las cosas que me hacen mal, el problema es que esta virtud sólo aparece en algunas ocasiones. Viajé a Inglaterra por un mes para estudiar inglés. Conocí París, Madrid, Roma y Londres. Aprendí muchas cosas, excepto inglés ya que me traje muy buenos amigos chilenos.
Y comencé mi vida universitaria. Como siempre, uno entra revolucionado. Yo entré con una gran expectativa de las cosas que quería hacer en la U, otra un poco más pequeña de las cosas que me pasarían en ella.Aún no cumplo lo que quiero hacer, pero sé que lo lograré alguna vez; y las cosas que me pasarían... pues me pasó más de la cuenta. No digo que conocí gente mala ni nada, pero sí gente que no tiene el mismo código moral que yo. Gente que está su satisfacción primero que el de los demás... incluso antes que sus amigos (cosa que no comparto).
También me encontré con grandes personas y con unos amigos increíbles. Es chistoso recordar que en primer año uno dice cosas como 'mejor amigo' o 'agradezco haberte conocido' y que a medida que pasa el tiempo no lo sigues sintiendo. Creo y lo trato de aplicar, que el agradecer haber conocido a alguien sucede cuando esa persona te demuestra, ya sea por algún gran acto, por compañía en el tiempo o por apoyo suficiente y sabes que no lo podrás olvidar más. Que después de eso podrán tener la guerra de los siglos, pero que lo que hizo por ti no lo olvidarás. Ahora tengo amigos en quién apoyarme, amigos que hasta este año no les había tomado el peso. No me separo de ellos y puedo decir, porque así lo siento y lo sentiré, que agradezco el haberlos conocido.
El día de hoy me siento bastante completa con lo que tengo, con lo que soy. Sí admito, y dicen que me castigo mucho con eso, que he cometido errores y bastante feos (de solo pensarlo vuelve esa cara).
El día perfecto para mí es un viernes de lluvia, en mi parcela y escuchando jazz al lado de la chimenea. Tengo 2 gatos Fidel y Libertad que creo que me representan en mis dos aspectos: de querer ser pesada e independiente y de lo que soy una regalona querible y terrible. Me importa mucho lo que los demás piensan de mí, me gusta caer bien, me gusta ser correcta. Me gusta Borges y su cuento del minotauro que me hace llorar. Las películas donde un papá sufre también me hacen llorar. Me gusta Cortázar y Benedetti y los cuentos cortos de Kafka.

Me gusta mi vida, me gustan mis amigos, me gustan las sensaciones que me dan las personas que me rodean, me gusta escuchar música y cambiar la realidad... y ah! me gustan las galletas con chispas de chocolate.
