25 de julio de 2012


Supongamos que, sí así de cobarde, las cosas tienen una fecha de vencimiento para tí. Y no sólo hablando de comidas y galletas de buen tacto y orgullo, si no de las personas.
Suponiendo eso, conocer gente sería un trámite, una mera expectativa, un punto y coma que ya nadie sabe usar. Algo más, una sonrisa falsa, un sarcasmo sutil, un orgasmo falso y fácil.
Era inteligente, sólo le faltaba experiencia. Si fuera así, no le preocupará caerle bien a las personas, el ser amables con ellas casi por naturaleza.
Lo que pasa es que este período ya lo viviste. Sólo tu mamá y tus abuelos estuvieron ahí. Todos los demás se iban.


Despedirse para tener claro que se va y no estar horas esperando a que llegue en la ventana.